1. El ahorro no es un dato de la factura: es un cálculo

La factura contiene hechos observados —días, kWh, potencia, precios aplicados, servicios e impuestos—. El “ahorro anual” no aparece en ella: se calcula comparando un escenario de referencia con otro escenario alternativo.

Ahorro anual estimado = coste anual comparable de la situación actual − coste anual comparable de la oferta alternativa

El problema aparece cuando cada herramienta construye de forma distinta uno de esos dos términos. Incluso una diferencia pequeña en el consumo anual o en los conceptos incluidos puede convertirse en decenas de euros al anualizar.

2. Siete motivos por los que los resultados pueden no coincidir

2.1. Una herramienta usa el consumo anual del QR y otra extrapola la última factura

Multiplicar un consumo de 28 o 30 días por doce presupone que todos los meses se parecen. En hogares con aire acondicionado, calefacción eléctrica, segunda residencia o cambios de hábitos, esa hipótesis puede ser mala. Si el QR oficial aporta consumos anuales por periodos, esa base suele reflejar mejor el perfil reciente.

2.2. No se usa la misma factura “actual” como referencia

Una herramienta puede anualizar exactamente lo cobrado en el último periodo. Otra puede reconstruir el coste contractual con precios unitarios actuales y consumo anual. Ambas preguntas son distintas: “¿cuánto pagarías si el último mes se repitiera?” no equivale a “¿cuánto cuesta tu contrato actual para tu consumo anual?”.

2.3. Impuestos y alquiler del contador se incluyen de forma diferente

Comparar un precio antes de impuestos con otro después de impuestos produce una falsa ventaja. El alquiler del contador y otros conceptos regulados tampoco deberían aparecer solo en uno de los lados si son comunes a ambos escenarios.

2.4. Los servicios adicionales se ignoran o se anualizan

Un mantenimiento de 6 € al mes son 72 € al año. Si una herramienta lo considera parte del contrato actual y otra lo excluye, el ahorro puede separarse 72 € aunque ambas calculen igual la energía.

2.5. Una promoción se proyecta más allá de su vigencia

Un descuento durante tres o seis meses no debe tratarse automáticamente como un precio garantizado doce meses. Una estimación rigurosa limita el beneficio al periodo conocido o explica qué precio supone después.

2.6. Primer año frente a segundo año o media a 24 meses

Una tarifa puede ser la más barata el primer año y dejar de serlo después. La guía informativa de la CNMC explica el uso del importe anual estimado para ordenar ofertas y la ficha de características permite revisar duración, revisión de precios, permanencia y servicios. Si una herramienta optimiza el primer año y otra la media de dos años, el ranking puede cambiar sin que exista un error.

2.7. Redondeos, días y unidades

Pequeñas diferencias en días/año, redondeo de kWh, conversión de €/kW·día o €/kW·año y tratamiento de céntimos pueden producir unos pocos euros de diferencia. Si la brecha es grande, normalmente hay otra causa además del redondeo.

3. Ejemplo sencillo: misma factura, dos ahorros distintos

Supongamos una factura de 30 días con 180 kWh y un coste total de 65 €. Imaginemos también que el QR muestra un consumo real de 2.700 kWh en los últimos doce meses.

Método A: extrapola último reciboMétodo B: usa perfil anual
Consumo anual usado180 × 365 / 30 = 2.190 kWh2.700 kWh del perfil anual
Coste actual estimado65 × 365 / 30 = 790,83 €Reconstruido con 2.700 kWh y precios actuales
Oferta alternativaSe calcula sobre 2.190 kWhSe calcula sobre 2.700 kWh
ResultadoMenor peso del precio de energíaMayor peso del precio de energía

Si la nueva tarifa tiene un precio de energía claramente mejor pero una potencia algo más cara, el método B puede mostrar más ahorro porque trabaja con 510 kWh adicionales. Ninguno de los dos números se entiende sin saber qué consumo anual ha usado cada herramienta.

Importante: el ejemplo es didáctico. No representa una tarifa ni una factura concreta y no incluye una simulación completa de impuestos, potencia y servicios.

4. Cómo comprobar qué comparador está calculando mejor

No hace falta confiar ciegamente en una cifra. Pide —o busca— estos datos en cada resultado:

  1. Consumo anual utilizado: total y, si procede, reparto P1/P2/P3.
  2. Potencias utilizadas: deben ser iguales en ambos escenarios salvo que se simule explícitamente una reducción.
  3. Coste actual anual: cómo se obtiene y qué conceptos incluye.
  4. Coste de la oferta: energía, potencia, servicios, alquiler e impuestos.
  5. Duración de promociones: no asumir doce meses si la oferta no lo garantiza.
  6. Horizonte: primer año, segundo año o media a 24 meses.
  7. Fecha de las tarifas: una oferta desactualizada invalida una comparación aunque la fórmula sea perfecta.

Si dos herramientas transparentan esos siete puntos, la discrepancia suele localizarse rápido. Si una solo muestra “ahorras 180 €” sin enseñar la base de cálculo, no hay forma seria de auditarla.

5. Qué criterio debería pesar más al decidir

Para una comparación homogénea, lo más defendible es aplicar el mismo perfil anual de consumo, las mismas potencias y una fiscalidad comparable a todas las ofertas. Después se añaden los costes propios de cada contrato —servicios, descuentos, permanencia o condiciones— y se distingue el primer año de los siguientes cuando los precios cambian.

La CNMC ofrece una referencia pública especialmente útil porque las características de las ofertas que incorpora son verificadas por sus técnicos. Aun así, el usuario debe abrir la ficha de cada oferta y revisar las condiciones antes de contratar.

La mejor cifra de ahorro no es la más alta: es la que explica con suficiente detalle cómo se ha calculado y puede reproducirse.

6. Cómo lo aborda ComparaFactura

ComparaFactura prioriza los consumos anuales P1/P2/P3 del QR oficial cuando están disponibles, separa los servicios detectados y utiliza un horizonte anual comparable. El ranking principal se basa en las ofertas que devuelve el comparador público de la CNMC para el perfil consultado. Cuando existe información del segundo año, se muestra de forma separada para evitar que una promoción inicial parezca permanente.

Eso no convierte el cálculo en una garantía. Una tarifa puede cambiar, la factura puede estar incompleta y el consumo futuro no tiene por qué repetir el pasado. Por eso el resultado se presenta como estimación y debe comprobarse contra las condiciones vigentes.

Preguntas frecuentes

¿Que dos comparadores den resultados distintos significa que uno está mal?

No necesariamente. Pueden usar hipótesis distintas sobre consumo anual, fiscalidad, promociones, servicios o periodo de comparación. La diferencia preocupante es la que no puede explicarse ni reproducirse.

¿Qué cifra debo comparar entre dos herramientas?

Conviene comparar el coste anual total bajo el mismo consumo, potencia, impuestos, servicios y horizonte temporal. Comparar solo el ahorro mostrado puede ocultar bases de cálculo diferentes.

¿Es mejor usar el consumo anual del QR que multiplicar la última factura?

Cuando el QR aporta consumo anual por periodos, suele representar mejor el perfil de los últimos doce meses que extrapolar una única factura, especialmente si existe estacionalidad.

¿Una promoción de seis meses puede contarse como si durara todo el año?

No debería. Si un precio solo está garantizado durante parte del año, una estimación rigurosa debe limitar ese precio al periodo conocido o explicar explícitamente qué hipótesis usa para el resto.

Fuentes primarias y referencias

Las dudas que originan este artículo aparecen frecuentemente en foros de energía y consumo. Los foros se usan para detectar preguntas; los criterios de cálculo se fundamentan en metodología explícita y fuentes oficiales.

Criterio editorial. Una discrepancia entre comparadores no se resuelve eligiendo la cifra que más ahorro promete. Se resuelve igualando las hipótesis y comprobando qué conceptos usa cada cálculo.